Publicado por direccion, 12-Abril-2018
CRÓNICA : El viaje de un corazón
El delicado órgano de una niña, donado por los familiares, viajó desde Piura a Lima en ambulancia, avión y helicóptero, para salvar la vida a un niño que padecía insuficiencia cardíaca. En otro vuelo, traerían riñones e hígado para otros tres niños que estaban en la lista de espera.
José Vadillo Vila
jvadillo@editoraperu.com.pe
1 Una heroína anónima. La niña tenía 9 años. Su caso era crítico y la junta médica certificó su muerte cerebral, allá, en el hospital Cayetano Heredia de Essalud, en Piura.
No se sabe su nombre. Ni detalles ni circunstancias de su muerte. El artículo 2 de la Ley 28189, Ley General de Donación y Trasplante de Órganos, prohíbe conocer la identidad de donantes y receptores. Por ética, se debe respetar el dolor de la familia.
“La muerte cerebral ocurre cuando hay una lesión grave y el cerebro deja de recibir sangre. A pesar de que ya falleció, la persona está en la Unidad de Cuidados, conectada a un ventilador mecánico y a una serie de monitores, para preservar los órganos por un tiempo no muy largo, 48 horas o un poco más. Mientras más tiempo pase, los órganos se van deteriorando”, explica el doctor Carlos Carvallo Ñiquen, gerente de Procura y Trasplante de Órganos de Essalud.
2 Tanto la Dirección General de Donaciones, Trasplantes y Banco de Sangre (Digdot) del Ministerio de Salud como el equipo de Procura y Trasplantes de Essalud, monitorean, mediante su red de “médicos procuradores” en todo el país, los 365 días del año, las unidades UCI, las salas de Emergencia. A la par, buscan pacientes en la lista de espera, que sean compatibles.
El médico procurador se acercó y explicó a los padres de la niña sobre la donación. Dijeron que sí. Comprendieron que su niña no volvería jamás, pero podría dar vida a otras personas. Mientras la familia firmaba la autorización para la donación, se activaba el “operativo procura”. “Hay un donante real”. Luz verde. Ahora se debía luchar contra el tiempo.
3 Lo primero, se evaluaron los órganos. A la par, se chequeaba en la famosa lista donde esperan aquellos cuya vida pende de un hilo. Por diversas compatibilidades se seleccionó a un niño de 8 años que sufría una insuficiencia cardíaca de tal gravedad que no le permitía comer, respirar ni tomar agua por sus medios.
La tarde del martes, el corazón debía volar al Instituto Nacional Cardiovascular Essalud (Incor) de Lima.
Un equipo de médicos-cirujanos y enfermeras especialistas de trasplante del Incory del Hospital Almenara llegó a Piura, y junto a los profesionales locales, realizaron la cirugía de extracción. En Incor, otro grupo alistaba al niño receptor. Todo bajo reloj. A las 17:20 horas, parte del equipo retornaba a Lima, en vuelo comercial, trayendo el corazón en un cooler, acomodado con unos cinturones especiales que las aerolíneas usan para estos casos. El operativo tenía que durar un máximo de cinco horas.
4 Hay una serie de protocolos que se cumplen para trasladar los órganos. Desde que deja de recibir sangre hasta que vuelve a latir en el cuerpo de receptor, el delicado órgano se preserva en una solución estéril, a menos de 4 grados centígrados. Se deposita en un envase estéril que se cierra herméticamente. Este, a su vez, en un primer y segundo empaque, que se acomoda en un cooler especial, que evita daños que podrían ocasionar los golpes externos a esta carga extremadamente valiosa.
Una operación de trasplante moviliza a más de medio centenar de especialistas, amén de la coordinación entre autoridades (el operativo fue monitoreado por el ministro de Defensa, José Huerta, y la jefa de Essalud, Fiorella Molinelli). A ello se sumó la Policía Nacional, que dispone de unidades como “liebres”, para abrir paso a las ambulancias. Y hay coordinaciones con las aerolíneas.
Pasadas las 7 de la noche, el equipo aterrizó en Lima y en la pista de aterrizaje una ambulancia los esperaba para llevarlos al Grupo Aéreo N° 8, donde el helicóptero Bell 212 de la FAP tenía el motor encendido y piloto y copiloto con “visores nocturnos”, para realizar la “evacuación” hasta el helipuerto del hospital Rebagliati, en menos de 10 minutos.
El médico con el cooler bajó corriendo del helicóptero para subirse a la ambulancia que lo esperaba para trasladar el valioso corazón al Incor. Entonces empezó la última fase: una operación que duró 4 horas y 38 minutos, hasta que el corazón comenzó a latir nuevamente. Esta vez en el pecho de un niño.
5 De acuerdo con el Minsa, los riñones pueden aguantar sin recibir sangre hasta 36 horas; el hígado, entre 8 y 17 horas. Una hora y 20 minutos después que salió el corazón, en un siguiente vuelo de Piura, llegaban a Lima los dos riñones y el hígado de la anónima niña para salvar la vida de tres menores.
Carlos Carvallo, de Essalud, recuerda que por lo menos se deben esperar entre 48 y 72 horas para tener “una mejor probabilidad de pronósticos”. “Tendremos mejor nivel de certeza al sétimo día”.
Dato
2.4 donantes hay por cada millón de peruanos.